Acaban de entregarte tu vivienda nueva, estás deseando empezar la mudanza y poder disfrutar de ella, pero antes debes prepararla para poder entrar a vivir. La constructora debe entregarte tu casa en un buen estado de limpieza, pero aun así, siempre es necesaria una limpieza fin de obra personalizada ¿Alguna vez te has preguntado cómo hacerla?

Existen empresas especializadas en ello, pero si has decidido emprender esta labor tú solo,  vamos a tratar de darte algunos consejos que te harán más fácil este trabajo.

Eliminar el polvo de la obra

Antes de comenzar lo primero que debemos hacer es intentar que desaparezca el polvo que se ha ido acumulando durante la obra. Tu primer impulso será coger una escoba y ponerte a barrerlo todo, pero con ello solo conseguirás mover las partículas de sitio.

Abre la ventana del habitáculo por el que vayas a empezar la limpieza y con la puerta cerrada, coloca un ventilador apuntando hacia el exterior.

Para la primera limpieza en sí es recomendable utilizar un aspirador, pero puedes hacerlo por el método tradicional del cepillo, aunque te llevará más tiempo y la eficacia será menor. Una vez hayas terminado deja, al menos una hora el ventilador encendido y la ventana abierta, con ello conseguirás que las partículas que flotan en el aire salgan a la calle.

Repite este proceso en cada una de las estancia de la casa. Es recomendable que comiences por el habitáculo más interior y vayas avanzando hacia las dependencias exteriores de dentro hacia afuera. De esta forma evitarás el polvo acumulado.

Techos y paredes

Una vez que tenemos la vivienda limpia de polvo y partículas, el siguiente paso es eliminar la suciedad que se ha acumulado en techos y paredes. Para poder hacerlo te recomiendo que vayas siguiendo estos pasos:

Llena un cubo con agua y sumerge en él una fregona hasta que se moje completamente. Antes de empezar comprueba que está bien apurada y no gotea. Es muy importante, por ello, exprímela hasta que aprecies que está totalmente escurrida.

Cuando tengas la mopa lista y con la humedad justa, colócala en la esquina superior de cada pared y procede a fregarla de esquina a esquina en el caso de los techos y de esquina a esquina y de arriba abajo cuando limpiemos las paredes. Cuando vayas terminando cada zona, tendrás que enjuagar la fregona y volver a mojarla para seguir limpiando otras áreas hasta que queden limpios tanto los techos como las paredes.

Los suelos después de la obra

Es muy probable que en el suelo de la vivienda puedas encontrar restos de barro, cemento, yeso. Para poder eliminar esas manchas que pueden ser resistentes a los detergentes convencionales, existen en el mercado algunos productos químicos más específicos para este tipo de suciedad más compleja. Anticalcáreos, quitacementos, o desincrustantes suelen ser son productos ideales para este trabajo.

Antes de comenzar lo primero que debemos hacer es intentar que desaparezca el polvo que se ha ido acumulando durante la obra. Tu primer impulso será coger una escoba y ponerte a barrerlo todo, pero con ello solo conseguirás mover las partículas de sitio.

Si el caso que te “complica la vida” es cómo limpiar suelo de gres o porcelanto después de la obra, pueden ser otras dudas que nos surjan habitualmente. En primer lugar deberás identificar el tipo de suelo y a continuación aplicar el limpiador específico para las manchas.

En cualquier caso la solución ideal pasa por el clásico aspirador en el caso de suelos lisos y la máquina barredora si la superficie es rugosa. Esta última es mucho más eficaz y también más costosa.

Limpieza del resto de tu vivienda

Una vez que hayas conseguido eliminar la suciedad de las paredes y del suelo, el siguiente objetivo es limpiar el resto de componentes de tu vivienda. Aunque deberían haber estado tapados y aislados durante la obra, es muy probable que tengan restos de polvo y yeso de alguna salpicadura. Lo ideal para quitar esta suciedad es que llenes un cubo con agua y detergente y utilices un trapo muy húmedo para poder retirar los restos de polvo y suciedad. Es importante que utilices un  detergente desengrasante que garantizará una correcta limpieza.

Cuando tengas el trapo con agua y detergente, retira el exceso de agua, pero déjalo bien húmedo para que sea menos agresivo y no provoque arañazos y rayaduras. Cuando observes suciedad en al trapo, vuelve a introducirlo en el cubo y comienza de nuevo.  

En el caso de las ventanas de acero inoxidable utiliza productos específicos para ello, como pueden ser limpiadores específicos en spray o un limpiador de acero inoxidable decapante, por si hubiera quedado algún resto de soldadura.

Una vez que hayas conseguido eliminar la suciedad de las paredes y del suelo, el siguiente objetivo es limpiar el resto de componentes de tu vivienda. Aunque deberían haber estado tapados y aislados durante la obra, es muy probable que tengan restos de polvo y yeso de alguna salpicadura.

Otro de los enemigos que podrás encontrar en la limpieza de obra de tu vivienda son las manchas de pintura o barniz, recomiendo paciencia y el uso de un buen decapante universal que facilitará la retirada de esas incómodas manchas.

Remedios populares y económicos para limpiar los restos de obra.

Existen algunas soluciones caseras que pueden ser eficientes y sencillas en algunos casos. No llegan al nivel de eficacia de los productos profesionales, pero pueden ser una opción más económica.Vamos a ver las más utilizadas.

Para las manchas de cal o yeso en los cristales puedes utilizar ácido o quita cemento. En el caso de los cercos de aluminio de ventanas o cocinas te recomiendo una mezcla de agua, jabón y amoniaco. Si se trata de alguna de esas manchas rebeldes de suelos y paredes tienen un efecto muy eficiente las bebidas con gas o incluso el agua oxigenada.

Para las manchas incrustadas la clásica “vaporetta” de tu centro de planchado suele ser de gran eficacia para poder limpiarlas, el vapor de agua penetra y en muchos casos es es la solución ideal para esas manchas rebeldes.

En el caso de que esta sea de pintura o barniz existe una solución muy eficaz: los esmaltes para uñas que llevan acetona. Para ello, extiende este producto sobre la mancha y con mucho cuidado y raspala con una espátula hasta que desaparezca.

Ya casi has terminado la limpieza de fin de obra.

Una vez que has terminado con polvo, techos, suelos, paredes, ventanas y puertas y tienes tu casa “aparentemente” limpia, recomiendo que vuelvas a pasar el aspirador como repaso al trabajo anterior. Una vez terminado este proceso, tendrás tu vivienda en perfecto estado para empezar con la mudanza y así disfrutar de una nueva estancia donde vivir.

Esperamos haberte ayudado con este artículo y haberte hecho un poquito más fácil la labor de limpiar tu nueva casa. Gracias por leernos y puedes dejar cualquier comentario que pueda ayudarnos a mejorar y ampliar este artículo.

5 (100%) 2 votes